relleno
Buscar en
Ecojoven
Internet

Pon un
buscador gratis
en tu sitio



"La imaginación es más importante que el saber."
Albert Einstein

¿Quién soy yo? La educación de la autoestima de los hijos I

Carita sonriente

La autoestima está de moda. En los últimos años, han proliferado las publicaciones de libros de autoayuda relacionados con el tema. ¿Merece la pena educar la autoestima de los hijos? ¿No se fomentará la vanidad? ¿Cuál es el papel de los padres?

¿Qué és?

El autoconcepto es la respuesta que cada uno da a sí mismo a la pregunta de ¿quién y cómo soy? La autoestima es el grado de valía o aprecio que una persona siente por su autoconcepto, por sí misma. Es la actitud habitual hacia uno mismo. Es la forma de pensar, sentir y actuar consigo mismo.

En la autoestima se distinguen tres elementos:

La autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso, —en el caso de un niño— por ser capaz de resolver algunas situaciones con éxito y digno de ser amado por tratarse de una persona singular e irrepetible.

Tipos de autoestima

La autoestima en su componente afectivo conlleva la valoración de lo que en nosotros hay de positivo y de negativo. Implica un sentimiento de lo favorable o de lo desfavorable, de lo agradable y de lo desagradable que vemos en nosotros mismos. Teniendo esto en cuenta, podemos distinguir tres tipos de autoestima: alta, baja y ajustada.

La autoestima alta lleva a la persona a tener un excesivo aprecio de sí misma y esto puede llevarle a ser egoísta, a despreciar a los demás, a pensar que su criterio es el único valioso y a mostrarse agresiva en ocasiones. La baja autoestima se da cuando la persona se rechaza y siente una profunda insatisfacción y desprecio por sí misma. Esto le puede llevar al aislamiento, a la ansiedad, a la torpeza en las relaciones con los demás, al fracaso en los estudios y en la vida profesional.

La autoestima ajustada se da cuando la persona se acepta a sí misma. Sabe cómo es. Conoce sus virtudes y sus defectos. Esta aceptación lleva a potenciar lo positivo y a mejorar lo negativo. Es, por tanto, el tipo de autoestima que conviene desarrollar en los hijos.

¿Cómo se forma?

Las personas más cercanas al hijo (padres, familiares, profesores, amigos) son los que más influyen en la formación de la autoestima. Si los sentimientos y las expectativas hacia el niño son positivas, la autoestima aumentará; si son negativas disminuirá.

La autoestima se desarrolla a través del esfuerzo, del trabajo bien hecho, del autodominio, de la paciencia, de la fortaleza y del espíritu de servicio.

Frecuentemente la preocupación por la autoestima —tal vez por el deseo de aumenta la competitividad de las personas— se ha convertido en algo “obsesivo”: “Hay que destacar, hay que triunfar en la vida a costa de lo que sea, hay que ser triunfadores”... Esta tendencia está llevando a desarrollar en muchos aspectos procedimientos inadecuados y artificiales que tienden a fracasar. Entre ellos están el alabar a los hijos por sistema, con independencia de su comportamiento, el no culpabilizarles de nada para que no sientan vergüenza, el no criticar lo que hacen o dicen para que no se enfaden, el rebajar los ideales para que no sufran desengaños y el evitar la exigencia al máximo.

El problema que esto genera aflora cuando esta persona se incorpora a la vida social y profesional, se sienten defraudados ya que no reciben las “alabanzas” —falsas alabanzas— a las que estén acostumbrados. Este impacto con la realidad de la vida les lleva a la soledad y a que estén excesivamente pendientes de sí mismos desentendiéndose de los demás. Estos procedimientos dificultan el desarrollo y la incorporación a la sociedad de una manera positiva.

Muchacha sonriendo

La autoestima, al igual que la felicidad, no se puede buscar directamente, y menos todavía, por la vía del “engolamiento”. La autoestima ajustada es consecuencia de ponerse metas y de tratar de conseguirlas con ilusión, de realizar con cariño los pequeños deberes de cada día, de ser servicial con los demás, de ser buen compañero, buen hermano, buen amigo. Se trata de luchar cada día contra nuestros defectos.

La mejor autoestima es la merecida, la que se basa en logros reales que cada uno consigue con esfuerzo. Si los padres enseñan a sus hijos, desde la infancia, a esforzarse por ser mejores cada día y por lograr la excelencia en los estudios, en la vida familiar y en la amistad; la autoestima vendrá sola. Cuando un niño o un adolescente obtiene con esfuerzo personal el resultado que buscaba, se encuentra feliz. Esto es justamente lo contrario de lo que sucede con los hijos sobreprotegidos.

Se puede concluir que la autoestima se desarrolla a través del esfuerzo, del trabajo bien hecho, del autodominio, de la paciencia, de la fortaleza y del espíritu de servicio.

Enlaces recomendados:

Segundo artículo sobre autoestima en los hijos:
http://www.ecojoven.com/seis/10/autoestima2.html
Voz "autoestima" en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Autoestima

José Luis Díez Pascual
Profesor de Psicología y Pedagogía
Orientador Escolar
E-mail: ecojoven@ecojoven.com