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"Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender"
Marie Curie

¿El Ambientalismo, o ecologismo, como un nuevo paradigma?

Foto de la Tierra

A partir de mediados de la década de los 60 y en las décadas posteriores se fueron desarrollando un amplio y confuso conjunto de ideas alrededor del tema del ambiente y de su relación con las actividades y actitudes de la sociedad. Estas ideas se corporizaron en un no menos confuso movimiento social y político que fue creciendo y expandiéndose tanto en ideas como lugares. Empezó con ciertas características en los países anglosajones, se extendió después en el resto de los países desarrollados y se volcó finalmente, siempre en transformación, a los países subdesarrollados. Durante este proceso se vio enriquecido con nuevas ideas y conceptos, pero también se fragmentó en diferentes corrientes, dando como resultado final una gran cantidad de movimientos que lo único que tienen en común es su preocupación por su objetivo final: las relaciones socioambientales.

Hoy, la ecología, el ambientalismo y los problemas ecológicos son términos intercambiables cuya disciplina y objeto de estudio se mezclan en el lenguaje cotidiano. Una de las características más particulares del ambientalismo es que ha pasado a ocupar un lugar en el sentido común de la gente, es parte de lo cotidiano, infaltable en las proclamas políticas y referencia obligada en el discurso público de los empresarios.

¿Qué particularidades históricas y que contexto social dieron lugar a que 300.000 personas participaran en Norteamérica en el primer "Día de la Tierra"?

Los países desarrollados veían crecer a su población empujada por el famoso "baby boom" de la posguerra y los países subdesarrollados adquirían velocidades de crecimiento inusitadas a partir de la aplicación de unas pocas medidas sanitarias básicas, tal como la eliminación de las enfermedades endémicas (malaria, viruela, tuberculosis) por la aplicación masiva de los nuevos remedios y los nuevos pesticidas.

Desde la aparición en la Tierra del Homo Sapiens, tomó 4 millones de años para que la población humana llegara a 1.000 millones. Por largo tiempo, el número de los humanos creció lentamente. Se cree que cuando nació Cristo la población mundial era de alrededor de 300 millones. Desde entonces hasta mediados del siglo XVIII llegó a 800 millones. La población humana se duplicaba aproximadamente cada 1.500 años. Si nos hubiésemos mantenido en esa tasa de crecimiento, no habría sido hasta el cuarto milenio, hacia el año 3250, que la población alcanzará los 1.600 millones. Pero para el 1800 la tasa de incremento había comenzado a acelerarse y en 1900 la población del mundo llegó a 1.700 millones. Duplicarse sólo le había tomado 150, no 1.500 años.

Ese fue el período más vigoroso de la revolución industrial. También fue una época en que la ciencia médica hizo grandes contribuciones a la calidad, y particularmente a la extensión, de la vida humana. Las tasas de mortalidad estaban cayendo y la gente vivía más tiempo, con más niños que sobrevivían los primeros años de vida. El resto del mundo se beneficiaría por último en medida variada por esos avances, y para 1950 la población mundial alcanzó los 2.500 millones. Esa vez se había duplicado en menos de cien años. Llevados por una oleada en la población occidental que se industrializaba, los números estaban creciendo exponencialmente. Se estaba echando bases para incrementos masivos en la población que dominarían el paisaje de la Tierra en nuestra época y más allá. La interpretación catastrofista parecía plausible y digna de ser apoyada.

Paris

Desde el punto social, es en ese momento cuando comienzan a crecer los problemas urbanos, relacionados con la gran migración del campo a la ciudad y con la expansión acelerada de las grandes ciudades. Aparecen los problemas de hacinamiento, transporte, fragmentación social y territorial, inseguridad y también de contaminación. La metáfora urbana no es la alegría de París, sino las sórdidas calles de Nueva York o la atmósfera contaminada de Los Angeles. En contra de todo esto el ecologismo ofrece la vuelta a una naturaleza limpia, segura y sabia. No parece tener importancia si esta vuelta es factible o no, lo que importa es tener una nueva ilusión.

Las primeras ciudades aparecieron muy temprano en la historia, en la antigüedad. Pero fue principalmente el desarrollo de la industria, durante los siglos XIX y XX, lo que desencadenó el crecimiento explosivo de las ciudades en Europa y América. Estas se convirtieron en los principales centros de actividad económica y atrajeron una población cada vez más numerosa, extendiéndose desmesuradamente. Durante mucho tiempo, más del 90% de la población mundial vivió en el campo. En la actualidad, a pesar de que en muchos países muy poblados gran parte de la población es todavía campesina, el 50% de la población mundial vive en ciudades. La urbanización, es decir, la concentración de población en las ciudades, pareciera no tener límites.

El exceso de construcciones modifica el suelo y puede originar catástrofes. Así, durante lluvias torrenciales, los suelos recubiertos de asfalto no logran retener las aguas, que corren violentamente, y pueden inundar la ciudad en pocas horas.

Dentro de las ciudades, se plantean otros problemas, relativos especialmente a la contaminación. En los países subdesarrollados, los sistemas de alcantarillado urbano no están adaptados al creciente número de habitantes, y las napas de agua potable se contaminan paulatinamente, comprometiendo el suministro de agua a la población.

Los automóviles también generan complicaciones: los gases de escape forman una nube de contaminación tóxica, el smog. Ciudades como Londres, Los Angeles, Atenas o México están, periódicamente, asfixiadas.

Chicago, con su trazado ortogonal, sus calles rectilíneas, sus enormes rascacielos y sus juegos de luces en la noche, simboliza a la perfección el crecimiento desmedido de las ciudades modernas. La ciudad de Chicago se fundó a comienzos del siglo XIX en la ribera del lago Míchigan y se desarrollo rápidamente. Esta ciudad que en 1833 tenía apenas 300 habitantes, alberga en la actualidad a más de 7,6 millones de personas.

La Conferencia de las Naciones Unidas de Estocolmo, del 5 al 16 de junio de 1972 fue el inicio de la preocupación mundial por el Medio Ambiente Humano.

En el contexto internacional, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente que se llevó a cabo en Estocolmo en 1972, fue una divisoria de aguas puso la cuestión de la ecología en la agenda global y abrió el debate acerca de sus parámetros. Por primera vez, se reunieron las naciones para considerar el estado del planeta Tierra. Por primera vez integramos el escenario en la acción de la obra. Nada volvería a ser igual, porque después de Estocolmo nos vimos obligados a mirarnos a nosotros mismos de maneras fundamentalmente diferentes.

Estocolmo promulgó la Declaración Internacional sobre el Ambiente que fue el comienzo, una base sobre la cual levantar, si no un monumento sobre la supervivencia humana, al menos algunos pilotes esenciales para mantener la Tierra como lugar adecuado a la vida humana. Un logro fundamental de la conferencia de Estocolmo fue la agudización de la conciencia mundial de la polución.

La declaración de Estocolmo desemboca veinte años más tarde en la Declaración de Río o Eco 92 donde se definen los derechos y responsabilidades de las naciones en la búsqueda del progreso y del bienestar de la humanidad. Basándose en:

En este contexto general, sombrío y desencantado, donde crece el ambientalismo, en sus diferentes concepciones. Vamos a encontrar movimientos ecologistas que van desde los fuertemente antropocéntricos, basados en la superioridad natural del hombre con respecto a la naturaleza y su necesario destino de organizador y usuario de la misma, hasta los que buscan una posición ecocéntrica, negándole al hombre algún derecho sobre la naturaleza y poniéndolo al mismo nivel que otros seres vivos. Estas dos posiciones extremas dan como resultado el ambientalismo llamado "superficial", preocupado por los temas ambientales pero adoptando una política de regulación del uso de los recursos y conservación de la naturaleza desde el punto de vista de su utilidad para el hombre. En el otro extremo, aparece el ambientalismo "profundo", que utiliza la hipótesis de Gaia para proponer un hombre totalmente integrado a la naturaleza, alejado del uso de productos materiales innecesarios, viviendo en comunidades pequeñas, que no mata animales para comer y respeta a todos los integrantes del ecosistema. Entre la extrema practicidad y la extrema utopía se desarrolla toda una serie de movimientos que confía en mayor o menor medida en la sabiduría natural para solucionar la supervivencia humana o en la capacidad del hombre para desarrollar cada vez más sofisticadas tecnologías.

Ambientalismo, ONG´s y partidos verdes

Aves en el agua Desde un principio estos movimientos fueron muy bien manejados, tanto en lo que hace pública como su capacidad para obtener financiamiento. Los ambientalistas comenzaron a actuar en tres tipos de organizaciones diferentes:

Algunos grupos ambientalistas, por diferentes circunstancias, comenzaron a crecer y tomaron una dimensión primero nacional y luego internacional. Entre estos grupos podemos nombrar a Greenpeace, Earth First, Amigos de la Tierra o Conservation Internacional. Tal vez la historia de Greenpeace es un buen ejemplo:

Un viejo barco atunero con doce idealistas a bordo, que avanza por las aguas de la costa oeste de Alaska hacia el archipiélago de las Aleutianas. Una misión desmesurada: frenar los ensayos atómicos de los Estados Unidos en la isla de Amchitka, un paraíso de nutrias, de mar y aves rapaces. Emilio Salgari, Herman Melville y Jack London parecen haber inspirado esta historia romántica. Pero fue tan real, que marcó el nacimiento del movimiento ecologista y pacifista más extendido y eficaz del mundo.

El Rainbow Warrior en Hawai

Los tripulantes eran activistas antinucleares canadienses, cuáqueros y objetores de conciencia estadounidenses, refugiados en Canadá para no participar en la guerra de Vietnam. Se autodenominaban Comité No Hagan Olas, en alusión al maremoto que podría desencadenar una explosión atómica en una zona de gran actividad sísmica. "Queremos paz, y queremos que sea verde", afirmaba a la prensa uno de los militantes, poco antes de zarpar desde Vancouver (Canadá). Por eso rebautizaron al barco con el nombre de "Greenpeace".

El viaje fue un fracaso. Lo pasaron mareados y peleándose por asuntos menores. Y como no atendieron a ciertos requisitos burocráticos, dieron pie a que los guardacostas estadounidenses los frenaran cuando estaban por llegar a Amchitka. La prueba nuclear se hizo igual.

Pero a bordo iban dos periodistas, que transmitían por radio a sus redacciones todos los pormenores de la travesía. Las noticias frescas alimentaron aún más el enojo de los canadienses contra sus vecinos, y decenas de miles de manifestantes bloquearon durante varios días las fronteras. El gobierno estadounidense se vio obligado a anunciar que ése sería el último ensayo atómico. Desde entonces, la isla de Amchitka es una reserva ornitológica.

La lección positiva del viaje se convirtió en una de las marcas de fábrica de la organización: la mediatización del reclamo y de la protesta. El desafío de la cascarita de nuez frente a los marines tuvo tal impacto, que grupos de Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, sin contacto entre sí, tomaron el nombre de Greenpeace.

La segunda movilización tuvo el mismo sello quijotesco. Fue cuando David Mctaggart, un ex hombre de negocios canadiense, ofreció a los activistas neocelandeses su velero para llegar hasta el atolón de Mururoa, en el Pacífico, donde Francia había ampliado la zona marina de exclusión con miras a sus ensayos atómicos.

La desconexión y la mala relación entre los grupos se agravó a partir de 1974, cuando un sector de Greenpeace en América del Norte decidió apuntar contra la caza comercial de ballenas y la matanza de crías de focas en Terranova, Canadá. Para los antinucleares, era un tema suave. Entretanto, Mctaggart fundó la organización en países europeos, lo que permitió en 1978 juntar a todos los grupos y crear Greenpeace Internacional.

Con la unificación también se hicieron comunes las estructuras, las investigaciones científicas y las estrategias, que no han variado mayormente desde entonces. El glosario de Greenpeace incluye términos como campaña, para designar el objetivo a lograr, y acciones directas para llamar la atención sobre un problema, en las que intervienen miembros bien entrenados y, cuando no hay riesgo físico, también voluntarios.

"Es una especie de elite, pero en la que cualquiera puede participar. No hay ningún superhombre", asegura el entrerriano Milko Schvartzman, quien defendió a las ballenas a bordo del "Rainbow Warrior" (Guerrero del Arcoiris), el buque insignia de la "flota verde". Jóvenes, creativos, audaces, entusiastas, abiertos a todas las razas y nacionalidades, resistentes e insistentes: ése es el perfil de los militantes en todo el mundo, mujeres incluidas.

"A igualdad de condiciones se busca promover la presencia femenina -cuenta Verónica Odriozola, ligada a Greenpeace desde 1987, coordinadora de la campaña de tóxicos -. Hay mujeres tripulantes en cargos de oficial, y hasta capitanas; varias de ellas son argentinas, que se formaron en las distintas visitas de los barcos".

Los guerreros del arcoiris se enorgullecen de haber tenido parte en muchos logros: la moratoria en la caza comercial de ballenas y en la explotación minera en la Antártida; la paralización de las pruebas nucleares; el cese del vertido de residuos radioactivos al mar; la prohibición de fabricar y comerciar minas antipersonales. La lista es mucho más extensa, e incluye tanto la instauración de tecnologías limpias y explotaciones sustentables, como la presencia de Greenpeace en calidad de observador en numerosos foros internacionales.

Segunda parte y enlaces... >>>>

 


Cristian Frers
Consultor Ambiental
e-mail: cristianfrers@hotmail.com
Teléfono: 02273 443774