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"Es necesario guardarse más de comenter injusticias que de ser víctima de ellas."
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8 preguntas a un filósofo

Carlos Javier Alonso, nacido en México D.F. en 1962, actualmente es profesor de Filosofía en el I.E.S. de Mutxamel en Alicante (España) y autor de varios libros como La agonía del cientificismo. Una aproximación a la filosofía de la ciencia, Pamplona, Eunsa, 1999; Tras la evolución. Panorama histórico de las teorías evolucionistas; Pamplona, Eunsa, 1999; y de una Historia Basica de La Ciencia que verá la luz durante el mes de abril de este año 2001. A él va dirigido hoy nuestro cuestionario filosófico.

1. ¿Qué significa filosofía para usted? Hojas de pino
La filosofía no es un cuerpo de doctrinas, propio y exclusivo, y distinto de los demás saberes, sino una actividad racional de reflexión sobre todos aquellos aspectos que se consideran fundamentales en distintos ámbitos de la vida humana. Esta actividad se desarrolla constituyendo sus propias reflexiones teóricas en aquellos aspectos no susceptibles de ser tratados científicamente o técnicamente, y también sometiendo a crítica, con todos los medios de que dispone la racionalidad humana -desde procedimientos formales de la lógica y del análisis del lenguaje hasta la sola actividad reflexiva- presupuestos, nociones fundamentales, creencias básicas, objetivos y métodos de la vida científica o de la vida ordinaria.

2. ¿Cree usted que hay alguna/s corrientes filosóficas dominantes en la sociedad de hoy? ¿qué opina de ellas?
El cientificismo, el hedonismo y el utilitarismo son las corrientes filosóficas de mayor influencia a nivel social. En este sentido, podemos decir que hoy vivimos en tiempos de Freud, de Marcuse y de los neopositivistas. El cientificismo está importado del neopositivismo del Círculo de Viena que considera el criterio de verificación experimental como la piedra de toque para separar lo que es científico -válido, por tanto- de lo que no lo es. Saberes como la metafísica quedan, desde esta óptica, en fuera de juego. El hedonismo -que considera el placer como el único bien- se toma del psicoanálisis freudiano y de las tesis de liberación sexual propuestas por Marcuse. Y el utilitarismo -que concibe lo útil como criterio de la acción y fundamento de la felicidad- hunde sus raíces en Bentham y en Stuart Mill, autores de los ss. XVIII y XIX.

Filosofía: actividad racional de reflexión sobre todos aquellos aspectos que se consideran fundamentales en distintos ámbitos de la vida humana.

No obstante, en ámbitos intelectuales, estas tesis -al menos las dos primeras- están en franca bancarrota. Ningún filósofo serio adopta hoy en día como postulados de su pensamiento ni el cientificismo ni el rechazo de la metafísica ni el hedonismo pansexualista. Sin embargo, estas conclusiones no han impregnado aún a las clases populares. Alguien dijo que los intelectuales son como la nieve que, depositada en la cumbre de las montañas, se toma su tiempo para deshacerse y discurrir por los valles. Igualmente, la influencia que ejercen los filósofos no se percibe instantáneamente, sino sólo con el transcurso del tiempo.

3. ¿Cree cierta la afirmación: cada persona posee su propia filosofía...?
Sí. El ser humano como animal racional es perfectamente capaz de elaborar y definir su propia filosofía. Es una facultad común al filósofo y al hombre de la calle. La diferencia entre ambos es más una diferencial gradual que absoluta. El filósofo hace de su ejercicio racional una forma de vida, mientras que el hombre de la calle filosofa, aun sin ser consciente muchas veces de que lo hace.

4. ¿Debe ir la filosofía encaminada al bien?
El bien es uno de los temas nucleares de la metafísica, de la filosofía práctica y también de la ética. Aunque la filosofía, en cuanto actividad racional, está encaminada al conocimiento teórico de la verdad, dicho esto con todas las salvedades que la limitación humana comporta, la ética se justifica en la medida en que ilumina la inteligencia humana para el conocimiento del bien en sus dimensiones objetiva y subjetiva.

5. ¿Cuál cree usted que es la causa principal de que las personas no distingamos con claridad el bien del mal?
Hay un instinto natural que nos permite diferenciar el bien del mal y que tradicionalmente se ha denominado "conciencia". La conciencia está presente en todos los individuos -a excepción de los idiotas- como un mapa de carreteras o como una brújula que nos orienta en el agitado mar de la vida. Sin embargo, se trata de un instrumento fácilmente deformable por nuestros intereses, prejuicios o pasiones. Estos últimos hacen que nuestros juicios éticos -especialmente cuando se refieren a nuestra propia conducta- sean con cierta frecuencia confusos o erróneos.

6. ¿Cree usted que la gente es feliz hoy en día?
Si nos atenemos a las encuestas, parece que sí, al menos en la sociedad española. Sin embargo, las generalizaciones raramente son válidas. La felicidad no es un concepto unívoco ni fácilmente definible. Es frecuente distinguir varios tipos de felicidad. No es igual, por tanto, la que podríamos llamar "felicidad fisiológica" de animal sano, que la felicidad espiritual del que ha encontrado un sentido a su vida o siente justificada su existencia. Habría que matizar esta pregunta.

7. ¿Por qué esta tan olvidada la filosofía hoy día?
No pienso que la filosofía esté olvidada hoy día. Baste para avalar esta afirmación la abundancia de libros filosóficos que figuran en la lista de los más vendidos: El mundo de Sofía , Más Platón y menos Prozac, Las consolaciones de la filosofía, etc. Se me objetará que los citados no son libros puramente filosóficos, sino más bien de literatura filosófica. Y es una objeción perfectamente válida. Lo que sucede, a mi juicio es que se tiende por comodidad o superficialidad a preferir obras fácilmente digeribles y a rehuir el esfuerzo intelectual de una lectura netamente filosófica.

8. ¿Cree que internet tiene su propia filosofía?
Internet permite la creación de verdaderas comunidades que se llaman "virtuales", porque no son físicas, pero son reales. Se establecen lazos reales entre grupos de usuarios. El "deseo de comunidad" es natural, especialmente en la juventud y la red lo facilita. Para algunos tiene el mismo origen que el deseo religioso de "comunidad espiritual", de comunión. Por eso comienza a abrirse paso la idea de una religiosidad en el ámbito informático en la que individuos solitarios participan desde su habitación en la creación de un ciberespacio.


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